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Los estorninos niegan ensayar su espectáculo en el cielo y dicen que surge solo
Decenas de miles de estorninos giraron al anochecer sobre los carrizales formando figuras tan perfectas que el público exigió saber quién mandaba, y los estorninos insisten en que no manda nadie.
Una enorme bandada de estorninos ha negado que su actuación nocturna sobre las marismas esté coreografiada, tras una semana en la que hasta doscientas personas se reunieron en la pasarela para verla. La bandada, calculada en unos cuarenta mil pájaros, actuó el martes durante unos veinte minutos antes de la puesta de sol, formando figuras que los testigos describieron como una ballena, una tetera, una bufanda gigante ondulante y, por un momento, algo inquietantemente parecido a un calcetín.
Muchos espectadores se negaban a creer que no estuviera planeado. Un hombre con prismáticos dijo que había visto a la bandada girar como un solo cuerpo, partirse en dos mitades perfectas, volver a fluir junta y plegarse sobre sí misma como una ola, todo sin un solo choque. Pidió hablar con quien lo estuviera organizando. Un estornino posado en un poste cercano le dijo que nadie lo organizaba, y después echó a volar para unirse, al parecer con retraso.
La postura de la bandada es que cada pájaro se limita a vigilar a un puñado de sus vecinos más cercanos y hace más o menos lo mismo que ellos. Un estornino joven que participaba por primera vez describió la experiencia como aterradora durante unos cuatro segundos y después como lo más natural del mundo. Cuando se le preguntó quién decide girar a la izquierda, dijo que nadie lo decide, que simplemente se vuelve izquierda, y se fue volando antes de que le pidieran que lo explicara.
Ha habido algunas quejas. Un agricultor de la zona ha señalado que cuarenta mil estorninos acomodándose para pasar la noche en un carrizal no lo hacen en silencio. Una pareja de halcones peregrinos que caza sobre la marisma también ha expresado su frustración, diciendo que intentar escoger un solo estornino dentro de una nube arremolinada es como intentar atrapar una gota de lluvia concreta en plena tormenta, y que esperaban una tarde más sencilla.
La bandada ha confirmado que el espectáculo seguirá todas las tardes hasta la primavera, si el tiempo lo permite. Ha pedido al público que deje de aplaudir, porque le distrae, y ha rechazado una invitación para actuar en una fiesta local de verano, alegando que no sabría por dónde empezar.
El espectáculo es real, y también lo es el misterio que impresionó al público. En otoño e invierno, en muchas partes de Europa, los estorninos se reúnen al anochecer en bandadas llamadas murmuraciones, a veces de muchos miles de pájaros, antes de acomodarse juntos para dormir. La bandada gira y cambia de forma a una velocidad asombrosa, y no tiene ningún líder que la dirija.
Los científicos que filmaron estas bandadas en tres dimensiones descubrieron que cada estornino parece fijarse en un número pequeño y fijo de vecinos cercanos, unos seis o siete, en lugar de en todos los pájaros dentro de cierta distancia. Los pequeños cambios de dirección se transmiten por la bandada de pájaro en pájaro tan deprisa que toda la nube parece moverse como una sola. Una de las ideas principales sobre por qué lo hacen es la seguridad: a un halcón que caza le cuesta muchísimo aislar a un solo pájaro dentro de una masa densa y cambiante. Quizá el número también dé calor e información, pero lo que la gente recuerda es el espectáculo.