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La palabra azúcar nació como una antigua palabra para la grava

Sugar en inglés, sájar en ruso y azúcar en español nacieron de una misma palabra sánscrita para la arenilla y la grava, que viajó hacia el oeste junto con los propios cristales dulces.

Un puesto de mercado bañado por el sol con un saco abierto de cristales de azúcar brillantes junto a un montoncito de piedrecitas claras, una pala de madera en el azúcar y altas cañas de azúcar detrás.

Échate una cucharada de azúcar en la palma de la mano y mírala de cerca. Cada grano es un diminuto cristal vidrioso que atrapa la luz y rueda como una piedrecita muy pequeña en una playa muy pequeña. No es solo una comparación bonita. La palabra que usarías para nombrarlo, en inglés, en ruso o en español, empezó su vida como una palabra para exactamente eso: la grava.

Sugar, sájar y azúcar parecen tres palabras distintas: una seca, otra suave y otra con una extraña sílaba de más delante. Pero dilas en voz alta y oirás los mismos huesos debajo: una s, una vocal, un sonido de k o de g y una r al final. Las tres descienden de una antigua palabra de la India, donde la gente aprendió primero a exprimir un jugo dulce de la caña y a hervirlo hasta que se convertía en cristales.

La palabra era el sánscrito sharkara. Significaba arenilla, gravilla o arena, y pasó a significar azúcar molido o cristalizado, porque eso es exactamente lo que parecían los cristales. Desde la India, la palabra viajó hacia el oeste junto con el propio dulce. En persa se convirtió en shakar. En árabe, en sukkar. Los mercaderes la llevaron por las rutas comerciales, y la palabra viajaba con la carga como una etiqueta atada a un saco.

Aquí el viaje se bifurca, y el ruso y el español toman caminos distintos. Los griegos habían oído hablar de esta caña asombrosa mucho antes de que la mayor parte de Europa la probara, y la escribieron como sakcharon. El ruso tomó su palabra por ese camino griego. Una forma del ruso antiguo, sájar, aparece en escritos rusos medievales, entre ellos un documento fechado en 1370, y apenas ha cambiado desde entonces.

El español tomó el otro camino, a través del árabe. Los árabes cultivaban caña de azúcar en España y en Sicilia, y en la España de habla árabe la gente pedía as-sukkar, es decir, el azúcar, con el artículo árabe pegado delante. Los hablantes de español oyeron todo aquello como una sola palabra y se la quedaron: azúcar. Esa a inicial es el artículo árabe, que sigue viajando con ella siglos después, como una etiqueta de precio que nadie cortó. El italiano acabó con zucchero, el francés con sucre en el siglo XII, y el inglés la tomó prestada del francés: la palabra aparece como sugre a finales del siglo XIII.

Después, el inglés le hizo dos cosas raras. El sonido k se suavizó hasta convertirse en g, y nadie sabe muy bien por qué. Y la s del principio se deslizó hacia un sonido sh, de modo que sugar y sure están entre las poquísimas palabras inglesas en las que una s normal suena sh. La vocal larga que va detrás, algo así como siu, es la culpable más probable, porque obliga a la lengua a tomar una forma nueva por el camino.

¿Cómo se puede seguir una palabra a través de tantas bocas? Los etimólogos trabajan como detectives con pistas fechadas. Buscan la primera aparición escrita de cada forma, un sucre francés en el siglo XII, un sugre inglés un siglo después, un sájar ruso en un manuscrito de 1370, y las comparan con lo que se sabe del comercio: la caña de azúcar se cultivó primero en la India, su nombre llegó al oeste a través de Persia, los árabes la cultivaron en Sicilia y en España, y los cristales fueron un lujo exótico en casi toda Europa hasta después de las Cruzadas, cuando el azúcar empezó a competir con la miel. Cuando las palabras y la carga recorren los mismos caminos al mismo tiempo, la historia se sostiene. Los diccionarios etimológicos de las tres lenguas la cuentan cada uno desde su extremo, y se encuentran en el medio. Así que la próxima vez que remuevas una cucharada en el té, estarás removiendo un montoncito de grava antigua, al menos de nombre.

Fuentes

De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.

  1. Online Etymology Dictionary — sugar (etymonline.com)
  2. Max Vasmer, Etymological Dictionary of the Russian Language — sakhar (gufo.me)
  3. Etimologías de Chile — azúcar (etimologias.dechile.net)

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